La historia del queso en Menorca se remonta incluso a su prehistoria, tal y como sugieren restos de cerámica de utensilios empleados para su elaboración, datados en el año 3.000 a.C. Existe documentación escrita del siglo V d.C. que se refiere al consumo de queso en la isla; y documentos árabes del año 1.000 que destacan sus excelencias.
Fue, sin embargo, durante la dominación británica de Menorca, en el siglo XVIII, cuando se produjo su gran impulso y data de aquella época el origen de su nombre Mahón, el mismo del puerto de expedición del producto.
En 1985 obtuvo la Denominación de Origen Queso Mahón, que en 1997 amplió el nombre protegido para pasar a denominarse Mahón-Menorca.
Atendiendo al grado de maduración, el queso Mahón-Menorca puede ser tierno (21-60 días), semicurado (2-5 meses) o curado (más de 5 meses); al igual que puede ser artesano, elaborado con leche de vaca cruda recién ordeñada en la propia granja, o industrial, elaborado en factoría a partir de leche de vaca pasteurizada. Lo que no varía, sea cual sea la variedad, es su calidad y exquisito sabor, que le mantienen como un elemento fundamental de la mesa menorquina, ya sea para ensaladas, en bocadillos o a modo de aperitivo, incluso para elaborar salsas o aderezar carnes, pescados y, en particular, verduras (berenjenas o tomates) o para rellenos (canelones o pimientos). Es un producto que, como indica el hecho de ser Denominación de Origen Protegida (DOP) está íntimamente ligado a la zona geográfica en la que se produce.
Cómo encontrarlo
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